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ENERO 21 ,2020   · Genealogía

Cómo empezar tu árbol genealógico

Cuestiones previas

Todas las personas tenemos 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 tatarabuelos, 32 cuartos abuelos y así sucesivamente conforme vamos remontando generación tras generación. Para que nuestro árbol genealógico sea lo más completo posible deberíamos ir escalando generaciones por ambas líneas, la materna y la paterna. El problema, es que suele ocurrir que cuando empezamos por una de las dos, nos metemos tan a fondo y el proceso suele ser tan lento y complejo que dejamos de lado la otra. Una cosa que podemos hacer para empezar es fijarnos un objetivo alcanzable, como por ejemplo remontar únicamente hasta la generación de nuestros bisabuelos. Para una persona nacida en 1980 como es mi caso, la generación de bisabuelos se puede remontar a los inicios del siglo XX o incluso alguna década anterior. En mi caso, el bisabuelo más antiguo que tengo nació en 1869 y el más moderno 1902. Ese intervalo, es precisamente el que define cada generación. El paso de una generación a otra sucede en un promedio de entre 25 y 30 años. Es bastante probable que entre los 8 bisabuelos existan al menos 3 o 4 lugares de nacimiento diferentes, sino más, que dificulten pero llenen de interés nuestra investigación. Por todo esto, conviene ser muy metódico y ordenado.

¿Por dónde empiezo? 

El primer paso es preguntar a nuestros padres, abuelos e incluso bisabuelos, si existe la suerte de que sigan con vida, que nos den la máxima información posible. Algo extraordinario es que exista con vida algún tatarabuelo pero no imposible, yo he conocido un caso. De este primer encuentro, charla o reunión, debemos extraer los nombres, lugares y fechas de nacimientos, matrimonios y defunciones de nuestros antepasados. El siguiente paso viene solo. Debemos acudir o ponernos en contacto con el Registro Civil de la localidad en cuestión y ofrecerles la mayor cantidad de datos posible para que nos localicen un certificado civil. Dependiendo de la población, este documento podemos pedirlo en persona, con una simple llamada teléfonica, por email o por la página web del Ministerio de Justicia. Con estos documentos podemos remontarnos fácilmente hasta 1871, momento en el que entró en vigor la Ley de Registro Civil según el número 348 de la Gaceta de Madrid de diciembre de 1870.

 

Certificado civil de nacimiento de mi abuelo Rafael Solís Moreno, 1914.

Fuente: Registro Civil de Burjasot (Valencia), Tomo 85, pág. 374.

 

Datos que contiene generalmente un certificado de Registro Civil

- Nombre, apellidos y lugar de nacimiento de la persona registrada, además del nombre , apellidos y (no siempre) lugar de nacimiento de padres y abuelos. 
- Residencia y profesión (en caso de los padres en un certificado de nacimiento, o de los contrayentes en un certificado de matrimonio).
- Nombre, lugar de residencia, profesión y causa de la muerte (en caso de un certificado de defunción).

La edad consta normalmente en caso de los padres, no de los abuelos. En casos de actas de nacimientos suele decirse si padre o abuelos están con vida en el momento de la inscripción, igual que en los matrimonios. En los casos de defunción se indica la causa de la muerte, lugar de enterramiento y si ha otorgado testamento que de ser así, suele indicar el nombre del notario, la ciudad y la fecha.

Con esta información, pensemos en una persona nacida en 1871, sus padres nacieron aproximadamente entre 1840 y 1845 y sus abuelos en torno a 1815. Por supuesto esto no es una norma, es una aproximación ya que hay muchos casos en los que no se cumple este intervalo de años, pero sin duda debe ser nuestro supuesto de partida.

¿Dónde busco a personas nacidas, casadas o fallecidas con anterioridad a 1871?

Para este caso, podemos acudir a lo que muchos llaman el pre-Registro Civil que existió de forma provisional entre 1841 y 1870. Su implantación se debió al entonces ministro de Gobernación, el jurista sevillano Manuel Cortina, quien propuso que la toma de datos a efecto demográfico no debía correr únicamente a cuenta de la Iglesia, pues en un Estado que pretendía alcanzar cotas de modernidad, era este quién debía asumir también esta competencia. Fue publicado en el número 2291 de la Gaceta de Madrid en enero de 1841. Ofrece una información más detallada Antonio Alfaro de Prado, presidente de HISPAGEN.


Evidentemente no todas las poblaciones pudieron hacerse cargo de esta tarea por lo que en sus 30 años de vigencia sólo lo llevaron a cabo las poblaciones más significativas. De igual modo, en un hecho registrado en 1841 podemos encontrar nombres, lugar y procedencia de padres y abuelos, por lo que podemos remontarnos hasta personas nacidas en la década de los 80 del siglo XVIII. Estos registros por normal general los conservan actualmente los Archivos Históricos Municipales, aunque tampoco esto ocurre en todos los casos.

A priori, según lo expuesto hasta este punto, no debería ser excesivamente complicado en tiempo y forma ir avanzando en la construcción de nuestro árbol genealógico. Pero la realidad suele ser bastante diferente. Por ejemplo, para obtener un certificado de Registro Civil desde 1870 hasta la actualidad, el tiempo para conseguirlo varía entre hacerlo de forma inmediata hasta tener que esperar un mes o más. No es raro que nuestra petición caiga en el olvido o en una especie de limbo administrativo y sea necesario tener que volver a empezar.

Inscripción de nacimiento de Rufino Cuevas Solís, primo de mi bisabuelo Luis Solís. (Periodo 1841-1870).

Fuente: Libro de nacimientos del Archivos Histórico Municipal de Mérida, año 1854.

 

Otras fuentes y vías de investigación

Al margen de todo esto, y adentrándonos en fechas mucho más alejadas de nosotros, podemos contar desde la segunda mitad del siglo XVI (ca.1563)con los libros parroquiales o Quinque Libri existentes desde la celebración del Concilio de Trento, en el que se estipuló oficialmente la necesidad de inscribir en los libros sacramentales los nacimientos, confirmaciones, matrimonios, defunciones y dependiendo de cada parroquia se llevan también las confirmaciones, comuniones y libros de recuento pastoral y otras cuestiones de compromiso de los feligreses con su parroquia.
La consulta y acceso de estos libros depende de inumerables cuestiones y no en todos los casos va a ser posible. Por ejemplo, hay libros parroquiales que son conservados por diferentes archivos como pueden ser los archivos diocesanos, arzobispales, algunos los conserva la propia parroquia, otros muchos se han perdido, y otros casos extraños y particulares que he conocido.

Facilita la labor de consulta de estos libros el trabajo de los Mormones, en cuya página web de familysearch, existen digitalizados archivos parroquiales de muchas partes del mundo. Es necesario pertenecer a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días para poder consultar los microfilms digitalizados desde nuestra propia casa. Sin embargo, existen los conocidos Centros de Historia Familiar a los que podemos acudir y un miembro de su iglesia nos ayudará a solicitar por su página web el microfilm de la parroquia que nos interese. Una vez nos llegue el rollo de película que hayamos solicitado, podremos acudir en el día y horario que cada centro tenga y consultar los microfilms en unas máquinas preparadas para ello.

Partida bautismal de mi 4º abuelo Martín Solís Puerto, 1804.

Fuente: Libro 2 de bautismos de la parrquia Santa María Magdalena de Carmonita, Badajoz.

Para terminar, rescato el asunto que mencioné líneas arriba sobre los testamentos y los notarios. Existen los conocidos archivos históricos de protocolos notariales que conservan testamentos, últimas voluntades, inventarios de bienes, escrituras de compra-venta, y toda clase de escrituras. En todos esos documentos siempre aparecen sorpresas que ofrecen información personal y biográfica de todo tipo como partidas bautismales, escrituras de propiedad, contratos de trabajo, expedientes laborales, etc.

Conclusión

En definitiva, en esta exposición metodológica he intentado abrir el camino a todos los que en algún momento se hayan planteado empezar una investigación de historia familiar o genealógica pero no han sabido por dónde empezar. Por todo lo dicho y por las entradas y artículos que voy publicando puede verse que yo no me dedico a construir árboles genealógicos como simples esquemas con nombres, fechas y lugares. Yo intento recuperar la trayectoria vital de nuestros antepasados, intento aproximarme lo más posible a sus circunstancias y trato de interpretar sus actos con una mirada crítica y objetiva.

Genealogía - Cómo empezar tu árbol genealógico


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